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camilla

Cómo decorar tu clínica de fisioterapia

Ayer comí con mi amigo Alex y cuando fui a servirle agua, al levantar la botella noté un dolor intenso en el hombro. Mi amigo se dio cuenta rápidamente de mi gesto de dolor. Cuando terminamos de cenar, estuvo examinando el hombro. Me quejé un par de veces. “sufres una tendinitis severa y debes tratarla para corregirla. Ven mañana a mi clínica de fisioterapia para comenzar el tratamiento”, terminó por decirme. Yo que siempre he sido una persona muy obediente, al día siguiente me encontraba en la sala de espera de su consulta junto a un numeroso grupo de personas. “Le tiene que ir bien a Alex”, fue lo que pensé.

A mi lado había un paciente que hablaba con su mujer. “Es una pena que el doctor Gálvez tenga tan descuidada su consulta”. “Es cierto querido. El mobiliario es antiguo, todo el recinto necesita una mano de pintura, el suelo de escay está desgastado. Lo peor son las consultas: abandonadas y que ni siquiera disponen de unas taquillas vestuario donde poder dejar nuestra ropa. Debería de redecorar toda la clínica”.

Cuando salí aquella tarde de la consulta pude verificar que la buena señora tenía toda la razón. La centralita tenía una presencia muy pobre y con un mostrador bastante alto y decimonónico. La sala de espera era lúgubre, disponía de muy poca luz y escasez de sillas y sofás dónde todo el mundo pudiera esperar sentado. El resto de la clínica no era muy diferente. Las estancias donde Alex pasaba consulta no se encontraban bien adaptadas: camillas con poca movilidad y nada cómodas, todo el mobiliario amarilleaba por el paso del tiempo. Aquella misma noche llamé a mi amigo y le comenté que estaba condenado a realizar un cambio drástico en la decoración de su consulta, si no lo hacía, corría serios problemas de tener que cerrar; le conté los comentarios nada agradables que algunos clientes habían realizado aquella misma tarde.

“Hagamos una cosa, Luisfe. Tú decoras la clínica y me la dejas impoluta y yo te curo la tendinitis y te dejo el hombro como el de un chaval de quince años. ¿Qué te parece?”. Me propuso mi amigo el doctor. Como yo siempre he sido muy buen mandado no me quedó más remedio que aceptar y me puse manos a la obra.

¿Cómo decorar una clínica de fisioterapia?

Lo primero a tener en cuenta son las consultas donde se vaya a tratar a los pacientes. Primordial una música tranquila que haga que la persona se sienta cómoda y relajada mientras recibe el tratamiento. Una camilla lo suficientemente ancha, resistente y en la que pueda sentirse a gusto quien vaya a descansar en ella. Mucha luz y a ser posible natural, ofreciendo al lugar vida y alegría. Muy recomendable disponer de cabinas sanitarias ofreciendo al paciente poder cambiarse cómodamente y con intimidad, e incluso la posibilidad de ducharse, si así lo desea. Importante que cada tratamiento disponga de su consulta independiente y que cada una tenga los enseres y aparatos necesarios para poder realizar el tratamiento.

La recepción es el lugar más adecuado para mostrar la buena imagen de toda la consulta. Una buena opción es vestirla con los colores corporativos, que tenga un mostrador lo suficiente amplio para que la gente se sienta cómoda en él, que no sea ni muy bajo ni demasiado alto. Podemos darle un toque de mueble clásico y que el escritorio y cajoneras posean un estilo más moderno y vanguardista; este contraste queda genial y a la gente siempre le encanta. Un flexo que disponga de la luz necesaria para las personas que vayan a trabajar en él; como siempre, mucha luz natural.

La sala de espera es otro lugar esencial dentro de una consulta, ya que suele ser la estancia donde más tiempo pasan las personas que la visitan. Debe de ser una estancia agradable y que guste estar en él, que la gente se sienta cómoda y relajada durante el tiempo que tenga que permanecer en la sala, un lugar cálido y nada agobiante. Escojamos asientos y sofás, ofreciendo la posibilidad de que los pacientes puedan elegir el lugar en el que se sientan más cómodos. Pintar las paredes con colores pasteles y cálidos, dando la sensación de calma y de amplitud, para ello, ayudará la luz natural, en el caso de no ser posible disponer de ventanas o ventanales, la luz blanca fría es la mejor opción. Una buena idea es crear un espacio donde los más pequeños puedan jugar y dibujar; conseguirás que los padres y sus hijos se encuentren más relajados mientras esperan.

No olvidarnos de los cuartos de baño. No caigamos en el pecado de que estas estancias sean frías, descuidadas e impersonales. Que todo el que visite los cuartos de baño de nuestra consulta sienta la necesidad de querer volver a ellos, provoquemos en nuestros pacientes el tópico de contarle a su acompañante, “has visto los cuartos de baño. ¡Son geniales!” Que tengan una decoración y líneas sencillas, logrando un ambiente acogedor y elegante. Instalemos un hilo de música, un lavabo que sea atractivo y un espejo amplio. Que nunca falten los productos de aseo necesarios; estar muy atentos a reponerlos siempre. Que la temperatura de la estancia sea agradable, siempre agua fría y caliente, y disponer de un calentador de toallas de mano.

Estoy convencido que cuando le envíe todas estas recomendaciones a mi amigo Alex va a estar encantado de cómo va a quedar su nueva clínica. Pero esto mismo sirve, salvando las distancias, para cualquiera de nuestros negocios. Debemos de cuidar y darle una importancia primordial a la estética y decoración de nuestras empresas ya que de ellas depende gran parte nuestro futuro, tanto económico como, en ocasiones, personal.

El peor recuerdo que tengo de la tarde que pasé en la consulta de Alex, fue comprobar cómo sus pacientes se quejaban de lo descuidada que la tenía. No caigamos nosotros en el mismo pecado y consigamos que nuestros clientes quieran volver siempre a nuestros negocios, y que no sea solo por el gran servicio que siempre ofrecemos 😉

Un fuerte abrazo y nos vemos por la Mansión de las Ideas.

By | 2018-05-08T23:49:55+00:00 mayo 8th, 2018|La Comunidad|Sin comentarios

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Luisfe
Luisfe: El bibliotecario. “Leer lo es todo. La lectura me hace sentir que he logrado algo, he aprendido algo, que soy mejor persona.” Nora Ephron. En mi opinión, esta es la mejor manera de explicar lo que es la literatura.

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