Fundas nórdicas. Imprescindibles durante el invierno

Pues resulta que ha llegado el invierno y me ha cogido totalmente desprevenido. Ayer, durante el telediario, comentaron que la noche de hoy iba a ser especialmente fría y que las temperaturas descenderían hasta unos incómodos 4º bajo cero. “No será para tanto. Seguro que no hace tanto frío”, pensé según lo estaba escuchando.

Seguí mi día con total normalidad y llegó la noche y con ella los irritantes 4º grados bajo cero, estas temperaturas nos han golpeado con total crudeza y sin ninguna compasión. El frío gélido me sorprendió ya metido en la cama; tengo que reconocer que ha sido una de las peores noches de mi vida. Nunca me he movido tanto en la cama buscando algún tipo de calor que en ningún momento de la noche he encontrado.

fundas nordicas

He tenido suerte y la noche llegó a su fin, consiguiendo sobrevivir a un calvario climatológico que no se lo deseo a nadie. Os aseguro que una noche así no se volverá en repetir en mi vida. ¿Sabéis lo primero que he hecho esta mañana? He sacado mi edredón nórdico y le he abrazado con mucha nostalgia, echándome a llorar con una ternura indescriptible: pocas veces he necesitado algo con tanta fuerza. Con todo mi cariño, lo he puesto en mi cama, rogándole que no me abandone durante este infernal invierno. ¡Incluso creo que me ha llegado a sonreír!

Los edredones nórdicos tienen que ser una prenda fundamental en cualquier hogar, pero no son nada sin las fundas nórdicas. Esta ropa de cama es la que realmente le da vida y esplendor a los nórdicos. Son las que visten con calidad y clase a nuestros edredones y gracias a ellas adquieren vida y colorido. Sin las fundas, los edredones se encuentran vacios, sosos, desnudos y casi inertes.

Además de proteger y dar vida a nuestros edredones, muchas son las cualidades y beneficios que nos ofrecen las fundas nórdicas. Una de las ventajas es que son muy fáciles de lavar, igual que si se tratara de una sábana clásica. Con ellas evitaremos tener que lavar frecuentemente los edredones, con la complejidad que ello conlleva.

Cuando llega la primavera y el verano y las temperaturas se calman, es el momento ideal para quitar y volver a guardar el edredón nórdico, pero ello no significa que las fundas tengas que desaparecer de nuestro dormitorio. Podemos seguir utilizándolas como si fueran una sábana encimera. En este aspecto también salen ganando las fundas nórdicas, ya que nos ofrecen el beneficio de ser reversibles y poder intercambiarlas y decorar nuestra habitación de dos maneras distintas con una sola prenda de cama.

Más ventajas de las fundas nórdicas…

Las fundas pesan menos que las tradicionales mantas con las que se calentaban nuestras madres y abuelas, siendo mucho más cómodas a la hora de dormir y movernos en la cama, aparte que son más transpirables y se ajustan mejor a nuestro cuerpo. También podemos utilizarlas como si fueran colchas, con el consiguiente ahorro de dinero ya que no te hará falta comprar una colcha y sábana encimera para vestir tu cama. Otro de los beneficios de las fundas son la comodidad y el tiempo que ahorramos a la hora de hacer la cama: basta con estirarla y dejar la cama lista, tanto si la utilizamos con el edredón como si lo hacemos como sábana superior.

¿Os preocupa la decoración de vuestro dormitorio? Estoy convencido de que sí, pero con las fundas no tendrás ningún problema gracias a que ofrecen una gran variedad y posibilidades por la multitud de tejidos, bordados y temáticas con las que se realizan las fundas. Podréis utilizarlas en dormitorios juveniles, infantiles, para matrimonios, en la habitación de los abuelos… Y los estilos son igual de variados, tanto si nuestros gustos se acercan al estilo vintage o si los preferimos más modernos o elegantes.

Así que ya sabéis, el frío ha llegado a nuestras vidas y este año está siendo realmente cruel con nosotros. Por eso que no se olvide rescatar del armario vuestro edredón y las funda nórdicas y vestir vuestra cama con ellos. Cuando la hayáis preparado, poneros delante de la cama y observarla con atención y sin prisas. ¡Seguro que os gusta tanto como ha quedado que estaréis deseando meteros en la cama!

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