17 años de cotizaciones irregulares ya no condenan una pensión baja en 2026. El nuevo sistema que entra en vigor este año cambia las reglas del cálculo y deja en evidencia a organismos como el SEPE, que durante años ha gestionado lagunas de cotización sin una visión real del impacto futuro en la jubilación.
La jubilación en 2026 llega con más dinero y con más margen de maniobra. No solo suben las cuantías por el IPC, también se abre la puerta a elegir el periodo de cotización más favorable. Un giro relevante para miles de trabajadores con carreras partidas, encadenando empleo, desempleo y bases bajas que hasta ahora penalizaban la pensión final.
SEPE y el impacto real en la jubilación
Durante años, el SEPE ha sido clave en los periodos de desempleo que hoy pesan en muchas jubilaciones. Cotizaciones mínimas, lagunas largas y bases reducidas han quedado registradas sin que el trabajador fuese consciente del efecto a largo plazo. El nuevo modelo intenta corregir ese daño acumulado. No borra el pasado, pero sí permite que los peores años no hundan la media final de la pensión contributiva.
La Seguridad Social introduce desde 2026 un doble sistema de cálculo que convivirá durante más de una década. El objetivo es claro: adaptarse a trayectorias laborales menos lineales y más reales.
Dos formas de calcular la pensión en 2026
A partir de este año, quien se jubile podrá beneficiarse de dos métodos distintos para fijar su pensión mensual. No hay trámites extra ni solicitudes complejas.
El primer sistema mantiene la fórmula clásica: se toman los últimos 25 años cotizados y se calcula la base reguladora con esas cifras. La novedad está en la alternativa. Se amplía el periodo a 29 años, pero se eliminan los dos años con peores cotizaciones. Esos periodos de paro, contratos precarios o ingresos mínimos dejan de lastrar tanto el resultado.
Mientras ambos modelos estén activos, la Seguridad Social aplicará automáticamente el cálculo más favorable para cada persona. El jubilado no tiene que elegir ni comparar nada.
Cómo funciona el descarte de los peores años
El sistema analiza los 304 meses anteriores a la jubilación. Dentro de ese periodo, identifica los 24 meses con bases más bajas y los excluye del cálculo.
No importa si esos meses corresponden a desempleo, reducciones de jornada o salarios muy bajos. Simplemente no cuentan para la media final.
Este mecanismo estará disponible hasta 2040. A partir de entonces, seguirá existiendo margen de elección, aunque con ajustes progresivos. Entre 2041 y 2043, el periodo de referencia irá aumentando poco a poco, hasta que en 2044 el modelo de 29 años menos los dos peores se convierta en el sistema único.
Subida de las pensiones en 2026
Además del nuevo cálculo, las pensiones se revalorizan este año un 2,66%, siguiendo el IPC. La subida afecta a las pensiones contributivas que se reconozcan en 2026.
Las pensiones no contributivas y las mínimas tendrán incrementos superiores, del 7% y del 11,4%, respectivamente. En los escenarios más favorables, la pensión mínima supera los 1.250 € mensuales. Los jubilados sin cargas familiares también verán mejoras, aunque más moderadas.



