El paro ya no se corta en seco cuando encuentras trabajo. Desde este arranque de 2026, el SEPE paga igualmente el mes en el que firmas el contrato, aunque empieces a trabajar a mitad de periodo. El ingreso llega solo, sin trámites, pero no es neutro: esos días se descuentan de tu paro acumulado.
La consecuencia es clara y conviene tenerla asumida desde el primer momento. Cobrar esa prestación “automática” implica gastar días de derecho que quizá pensabas guardar para más adelante.
SEPE y el nuevo pago automático del paro
El Servicio Público de Empleo Estatal ha cambiado la forma en la que gestiona las prestaciones cuando un desempleado vuelve al mercado laboral. El ajuste es operativo, y ya está activo en todo el territorio.
Ahora el SEPE cruza datos en tiempo real con la Seguridad Social. En cuanto se registra un alta laboral, el sistema identifica el mes afectado y ordena el pago completo de la prestación correspondiente a los días previos al contrato. El dinero llega a la cuenta bancaria como siempre, incluso aunque el trabajador ya esté activo.
Qué cobra exactamente el trabajador
El abono incluye únicamente los días en los que la persona seguía oficialmente en paro antes de empezar a trabajar. No hay duplicidades ni cobros indebidos, al menos sobre el papel.
El problema, o el matiz importante, está en el efecto a medio plazo. Esos días se descuentan del total de prestación disponible, igual que si el trabajador hubiera seguido desempleado todo el mes. No es un adelanto ni un extra. Es paro consumido.
Por qué el SEPE ha hecho este cambio
La razón principal es evitar retrasos y reclamaciones. Hasta ahora, muchos trabajadores se encontraban con meses “en blanco”, sin sueldo y sin paro, al empezar un nuevo empleo.
El SEPE ha optado por garantizar liquidez inmediata. El primer salario suele cobrarse a mes vencido y el sistema anterior dejaba a muchas familias con semanas sin ingresos. Desde el punto de vista administrativo, el cambio reduce incidencias, colas y ajustes posteriores.
Cómo afecta a la duración total del paro
Aquí está la clave que más búsquedas largas está generando sobre el SEPE. Cada día abonado tras la contratación se resta del contador de prestación.
Si una persona tenía, por ejemplo, 180 días pendientes y cobra 15 días de paro en el mes en que empieza a trabajar, su saldo baja automáticamente a 165 días. Da igual que el contrato dure poco o mucho. El consumo ya está hecho y no se recupera.
Si el empleo finaliza al poco tiempo, el trabajador puede reactivar su prestación, pero con menos días disponibles. Este detalle está pasando desapercibido para muchos beneficiarios, que solo descubren el recorte cuando consultan su expediente semanas después.
Lo único que conviene revisar como trabajador
Aunque el proceso es automático, el control personal sigue siendo importante. Revisar fechas, importes y días consumidos evita sustos posteriores. Hay un punto especialmente sensible: que los días pagados coincidan exactamente con los días reales en situación legal de desempleo.
En todo el proceso solo hay una recomendación práctica que se repite entre asesores laborales, el guardar parte de ese ingreso automático como colchón, sabiendo que ya no forma parte del paro futuro. El SEPE ha simplificado el sistema, sí, pero a cambio ha hecho más invisible el consumo de derechos.



