Cuando el SEPE falla en ofrecer salidas rápidas al desempleo, el problema deja de ser una estadística y pasa a ser cotidiano. En Galicia, miles de personas mayores de 45 años siguen esperando una oportunidad laboral que no llega mientras el Servicio Público de Empleo mantiene sus ayudas bajo criterios estrictos y poco flexibles.
En ese contexto, una prestación concreta vuelve a cobrar fuerza como tabla de salvación económica. No es nueva, pero sí decisiva para quienes ya no cobran paro ni subsidios y se ven obligados a depender del SEPE para poder llegar a fin de mes sin otros ingresos.
SEPE y la ayuda que mantiene a flote a los mayores de 45 en Galicia
El Servicio Público de Empleo Estatal gestiona una de las prestaciones más relevantes para el desempleo estructural. Se trata de la Renta Activa de Inserción, conocida como RAI, y está pensada para perfiles con especiales dificultades para volver al mercado laboral. En Galicia, donde el envejecimiento de la población y el paro de larga duración pesan más que en otras comunidades, esta ayuda se ha convertido en una de las más consultadas dentro del propio SEPE, tanto en oficinas como en búsquedas online.
La RAI no sustituye al paro. Por eso su impacto es tan directo en economías familiares que han agotado todas las vías anteriores y no reciben ningún otro ingreso.
La cuantía es fija y no depende de lo cotizado. En 2026, el importe mensual se sitúa en torno a los 480 €, el equivalente al 80 % del IPREM vigente. Cada concesión dura un máximo de 11 meses consecutivos. Esto se traduce en unos 5.280 € por cada vez que se aprueba la ayuda. La normativa permite solicitarla hasta tres veces a lo largo de la vida laboral, aunque no siempre de forma seguida y no para todos los perfiles.
Cuándo se puede pedir esta ayuda del SEPE
La RAI está reservada para personas que ya han agotado el paro y los subsidios ordinarios. Es decir, no se puede solicitar como primera opción ni como alternativa temprana al desempleo. Además, es obligatorio estar inscrito como demandante de empleo y no superar el 75 % del Salario Mínimo Interprofesional en ingresos, ni de forma individual ni sumando los de la unidad familiar.
Otro punto clave, y que genera muchos rechazos, es la llamada Búsqueda Activa de Empleo. Antes de presentar la solicitud, el SEPE exige acreditar acciones reales para encontrar trabajo. Sin ese paso previo, la ayuda no se concede.
Quiénes pueden acceder realmente a la RAI
Aunque muchas personas la solicitan, no todos los desempleados cumplen el perfil exigido. El SEPE limita esta prestación a cuatro colectivos concretos, que son los siguientes:
- Personas desempleadas de larga duración mayores de 45 años, inscritas al menos 12 meses seguidos.
- Personas con una discapacidad reconocida igual o superior al 33 %.
- Víctimas de violencia de género o doméstica, sin requisito de edad.
- Emigrantes retornados mayores de 45 años con al menos seis meses trabajados en el extranjero.
Quedan fuera quienes no hayan agotado previamente otras ayudas o quienes superen los límites de renta marcados. Es uno de los filtros más estrictos del sistema.
Compatibilidades, trabajo y fiscalidad
La RAI se considera rendimiento del trabajo a efectos fiscales. Esto significa que computa en la declaración de la renta y no está exenta de obligaciones tributarias. Si la persona beneficiaria encuentra un empleo a jornada completa, la ayuda se suspende automáticamente. En cambio, con contratos a tiempo parcial puede mantenerse, aunque el importe se reduce de forma proporcional.
Desde el SEPE recuerdan que cualquier cambio de situación debe comunicarse de inmediato. No hacerlo puede implicar sanciones o la devolución de cantidades cobradas de forma indebida. En un escenario donde el desempleo senior sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes, la RAI continúa siendo una de las pocas respuestas reales. No soluciona el problema de fondo, pero para muchas personas en Galicia marca la diferencia entre tener ingresos o no tener nada.



