El Servicio Público de Empleo Estatal mantiene activo este subsidio tras la reforma que entró en vigor a finales de 2024. Desde entonces, concentra varias ayudas antiguas y se aplica también a perfiles que han pasado largos periodos dedicados al hogar o al cuidado familiar y ahora buscan reincorporarse al mercado laboral.
El SEPE gestiona este subsidio para personas que ya han agotado la prestación contributiva por desempleo. En ese grupo encajan muchas amas de casa que dejaron de trabajar durante años y, al regresar, no logran acumular cotización suficiente para otro paro.
SEPE y la ayuda para amas de casa sin paro
No se trata de una ayuda específica “por ser ama de casa”, sino de un subsidio por desempleo al que pueden acceder si cumplen los requisitos generales. Aun así, es una de las consultas más repetidas en las oficinas del SEPE y en su sede electrónica. La base legal está en el Real Decreto 2/2024, que desde noviembre de 2024 reorganizó los subsidios asistenciales. Con ese cambio desaparecieron ayudas antiguas y se creó un modelo único con distintas duraciones y cuantías.
Para acceder al subsidio es imprescindible haber agotado el paro a partir del 1 de noviembre de 2024. No vale haberlo consumido antes de esa fecha, salvo excepciones muy concretas. También es obligatorio estar inscrita como demandante de empleo. El SEPE exige disponibilidad para trabajar, incluso aunque se haya pasado mucho tiempo fuera del mercado laboral.
Además, se pide una declaración responsable de rentas. Aquí se tienen en cuenta no solo los ingresos de la solicitante, sino también los de la unidad familiar, lo que suele generar dudas y retrasos si no se presenta bien.
Duración del subsidio según edad y cargas familiares
La duración no es fija. Puede ir desde un mínimo de seis meses hasta un máximo de 30, dependiendo de varios factores acumulados. Sin responsabilidades familiares, una mujer menor de 45 años que haya agotado al menos 360 días de paro suele acceder solo a seis meses. A partir de ahí, las posibilidades se amplían.
Con cargas familiares, el subsidio puede llegar a 24 meses, y alcanzar los 30 si la prestación contributiva agotada fue de 180 días o más. El SEPE revisa cada caso de forma individual, aunque la norma es común.
Cuánto se cobra cada mes y por qué va bajando
La cuantía está ligada al IPREM y no se mantiene igual durante todo el periodo. Este detalle suele pasar desapercibido al inicio y provoca sorpresas con el paso de los meses. Durante los primeros seis meses, el importe es el más alto. Después se reduce de forma progresiva, siguiendo el esquema marcado por la normativa vigente.
En 2025, las cantidades se mueven entre los 570 y los 480 euros mensuales, siempre que no se superen los límites de rentas establecidos.
Requisitos básicos que revisa el SEPE
Aunque el proceso parece sencillo, hay varios puntos que el SEPE comprueba con especial atención antes de aprobar la ayuda:
- Haber agotado la prestación contributiva en la fecha exigida
- Estar inscrita como demandante de empleo y mantener la demanda activa
- No superar el límite de rentas mensual, individual y familiar
- Presentar correctamente la declaración responsable de ingresos
Un error en cualquiera de estos apartados puede suponer una denegación o la obligación de rehacer la solicitud.
Cómo se presenta la solicitud paso a paso
La petición puede hacerse por varias vías. La más rápida sigue siendo la sede electrónica del SEPE, aunque no todas las personas se manejan bien con el certificado digital o Cl@ve. También es posible acudir a una oficina de prestaciones con cita previa, registrar la solicitud en un registro público o enviarla por correo administrativo. En todos los casos, la fecha cuenta.
El plazo habitual es de 15 días hábiles desde que se agota el paro. Pasarse de ese margen no siempre implica perder la ayuda, pero sí puede reducir la duración reconocida.
En un contexto con casi tres millones de mujeres dedicadas al hogar en España, según datos oficiales de 2025, este subsidio del SEPE se ha convertido en una pieza clave para muchas economías familiares. No resuelve todo, pero marca la diferencia mientras llega una nueva oportunidad laboral.



