El SEPE vuelve a estar en el centro del ajuste fino de los subsidios. Esta vez no por un cambio interno, sino por el efecto directo que tendrá la subida del Salario Mínimo Interprofesional en miles de personas que dependen de una ayuda mensual para seguir adelante.
El movimiento es automático, casi invisible, pero real. Cuando sube el SMI, el umbral de rentas que marca el SEPE para conceder o mantener un subsidio también se mueve. Y eso puede jugar tanto a favor como en contra de los beneficiarios, según cada caso.
SEPE y el nuevo límite de ingresos
El Servicio Público de Empleo Estatal calcula el acceso a los subsidios usando una regla clara: no superar el 75% del Salario Mínimo Interprofesional en ingresos mensuales. Esa cifra es la que decide si una persona cobra o no una ayuda.
Con la subida que proyecta el Gobierno, el SMI pasaría a 1.221 € netos en 14 pagas. Esto supone un incremento de unos 37 € brutos al mes respecto a la cifra anterior. El cambio no es menor, porque tiene efecto retroactivo desde el 1 de enero. Aplicando ese 75%, el nuevo límite de rentas mensuales se situaría en 915,75 €. Hasta ahora, el tope estaba en 888 € al mes, calculados sobre un SMI de 1.184 € brutos en 14 pagas.
Qué cambia para quienes cobran un subsidio
La diferencia es de 27,75 € más de margen cada mes. Puede parecer poco, pero en la práctica evita suspensiones automáticas del subsidio por ingresos muy ajustados, algo bastante habitual. Este ajuste afecta a todos los subsidios gestionados por el SEPE que exigen carencia de rentas, incluido el destinado a mayores de 52 años. En ese caso concreto, además, solo se tienen en cuenta los ingresos del propio beneficiario, no los de la unidad familiar.
En otros subsidios, la situación cambia si existen cargas familiares. El SEPE divide los ingresos entre los miembros de la unidad familiar para comprobar si se supera o no el límite permitido. Aquí es donde muchos expedientes se atascan o se revisan de oficio.
Ingresos puntuales y control mensual
El problema no siempre está en el salario. A veces aparece de golpe. Un premio, una herencia o cualquier ingreso extraordinario puede hacer que se supere el 75% del SMI en un solo mes.
Cuando eso ocurre, el beneficiario está obligado a comunicarlo al SEPE en un plazo máximo de 30 días desde que recibe el dinero. Si no lo hace, el riesgo de sanción y devolución está ahí, y no es teórico. En el mes en que se superan las rentas, el subsidio se suspende. Después, el organismo recalcula el impacto real de ese ingreso, prorrateándolo entre los doce meses del año para decidir si se puede recuperar la ayuda.
El caso específico del subsidio para mayores de 52 años
Este subsidio tiene una particularidad que lo diferencia del resto. Es el único que obliga a presentar cada año la Declaración Anual de Rentas, conocida como DAR. Con ese documento, el SEPE revisa si el beneficiario sigue cumpliendo el requisito económico.
Aquí no hay margen para despistes. Un error, un ingreso no declarado o una cifra mal interpretada puede acabar en suspensión o en una reclamación de cantidades cobradas indebidamente. El nuevo límite de 915,75 € al mes da algo más de oxígeno, pero no elimina el control. Simplemente mueve la línea roja unos centímetros más arriba.
Lo esencial que conviene tener claro:
- El límite de rentas sube a 915,75 € mensuales con el nuevo SMI
- El cálculo sigue siendo el 75% del Salario Mínimo Interprofesional
- Los ingresos extraordinarios deben comunicarse en 30 días
- El subsidio de mayores de 52 años exige la DAR cada año
La subida del SMI no solo mejora salarios. También reajusta, casi en silencio, las condiciones de acceso a los subsidios del SEPE. Para algunos será un alivio inmediato y para otros, simplemente una cifra más que vigilar de cerca cada mes.



