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Qué te ocurre si tomas mucho limón: estos son los órganos afectados

Si bien el limón tiene propiedades antibacterianas, digestivas, antioxidantes y protectoras del corazón, no es conveniente consumirlo en exceso

El limón tiene propiedades antibacterianas, digestivas, antioxidantes y protectoras del corazón, no lo desaconsejamos, pero el sabor de esta fruta es bastante ácido y es poco probable que ingieras tantos al día como para desencadenar resultados tóxicos; sin embargo, la idea es que conozcas cuáles son los niveles seguros de ingesta y los efectos adversos del consumo descontrolado.

Consecuencias de este alimento: el limón

El limon es un alimento citrico que afecta a diferentes órganos de tu cuerpo, como todo en la vida, lo poco agrada y lo mucho cansa, pues con esto pasa igual, consumir en exceso el limón puede afectar a estos órganos:

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Daños estomacales

El limón activa una sustancia del estómago que ayuda a descomponer los alimentos, la pepsina; cuando esta se presenta en exceso y entra en contacto con el resto de jugos gástricos puede desencadenar acidez, irritación en el esófago e incluso úlceras estomacales.

También pueden darse episodios de diarrea, náuseas, vómitos, dolores abdominales.

Toma en consideración que aunque el limón es hidrosoluble y se excreta rápidamente por la orina, su acidez es tal que puede causar daños internos. Si ya estás presentando estos inconvenientes, detén el consumo del cítrico y empieza a comer pera, que es efectiva para la salud intestinal.

Dolores de cabeza

La composición ácida de esta fruta promueve un déficit de diaminooxidasa, la cual se encarga de metabolizar la sustancia histamina del sistema nervioso central. Entonces, se produce un desequilibrio que desata fuertes dolores de cabeza.

Mayor sensibilidad al sol

El limón y cualquier cítrico contienen un elemento denominado psolareno, que disminuye la tolerancia de la piel a los rayos solares y, al contrario, aumenta la sensibilidad. En ese sentido, es plausible que exista mayor riesgo a desarrollar cáncer de piel.

Erosiones dentales

El PH ácido es abrasivo y podría crear erosiones dentales o cierto debilitamiento. En otras palabras, cuando consumas zumos de este tipo asegúrate de lavarte los dientes.

Deshidratación

Un consumo exacerbado podría generar deshidratación ya que impulsaría a orinar descontroladamente, expulsando al mismo tiempo el sodio y los electrolitos que necesita el cuerpo.

Cuánto limón se debe consumir

Una cantidad de 120 ml de limón disueltos en agua es lo aceptable para ingerir a diario. No importa el uso que le des, ya sea como té, jugo, en postre o aderezo, nunca traspases la recomendación.

De hecho, aquellas personas que consumen el agua de limón como tratamiento natural alternativo, lo aconsejable es no superar las tres tazas al día por tres semanas. Después se debe descansar por ese mismo período de tiempo.

En cuanto a vitamina C, que es uno de los activos más predominantes de los cítricos, la Organización Mundial de la Salud indica que la cantidad máxima aceptada para el consumo diario de los adultos es de 2 mil miligramos.

Como puedes observar, no solo es preciso saber qué te ocurre si tomas mucho limón, sino cómo debe ser la ingesta diaria según los valores recomendados.

Quiénes no deben ingerir limón

En primer lugar mencionaremos a las personas que tienen o hayan padecido úlcera estomacal o gastritis, pues el ácido de esta fruta podría seguir erosionando la flora intestinal e incrementar el riesgo padecer nuevas úlceras o empeorar la existente.

Luego tenemos a las embarazadas, quienes deben llevar un control prenatal para asegurarse, según sus condiciones de salud, cuáles son las vitaminas, proteínas y minerales que pueden consumir.

En la población infantil, a esa que tanto le gusta el jugo de limón para refrescarse, debes controlar la ingesta para evitar desequilibrios en su sistema que apenas se está desarrollando, sobre todo por la cantidad de azúcar que se agrega a la limonada.

Claro que hay otros alimentos con repercusiones más dañinas para el organismo, como es el caso de la comida rápida, los procesados, frituras o el exceso de sal. Tu responsabilidad es conocer qué te beneficia o perjudica y aplicarlo a la dieta.

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