El peligro de comer sandía y melón cortados

El peligro de comer sandía y melón cortados

Es común que en supermercados y ventas de frutas algunas de ellas se ofrezcan ya cortadas, tanto en mitades o cuartos, como en pequeños cubos. El peligro de comer sandía y melón cortados es que así resultan muy vulnerables al ataque de patógenos, sobre todo cuando no están convenientemente refrigeradas.  De hecho, ya en varios lugares del mundo han ocurrido intoxicaciones masivas debido al ataque de salmonella, listeria o E.coli, contenidas en dichas frutas.

La sandía y el melón son frutas de gran tamaño, por lo que comprar una sola aporta mucho más que una ración personal. Por ello, cuando en un hogar son pocos los que las consumen, entonces suele comprarse una fracción de esta fruta. Adicionalmente comprarlas cortadas facilita su almacenamiento, al requerir menos espacio en el refrigerador.

¿Cuál es el peligro de comer sandía y melón cortados?

Comprar cualquier fruta cortada representa un gran riesgo para la salud de quien la consume. La cascara o cubierta es la principal protección que posee el interior comestible de aquella, y al cortarla, la zona expuesta queda sin dicha defensa. Y en el caso particular del melón y la sandía ocurre que sus pulpas contienen mucha agua, y ello las hace un medio ideal para la reproducción de microorganismos dañinos.

En algunos establecimientos suelen colocar un papel plástico para proteger la parte cortada de la fruta, pero esta práctica puede ser insuficiente. Y es que por muchas precauciones de higiene que se tomen durante el corte, siempre hay un alto riesgo de contaminación. Basta que la fruta entre en contacto con un cuchillo contaminado con los patógenos, para que ya represente un riesgo para la salud del consumidor.

Si adicionalmente las frutas se conservan a temperatura ambiente, el riesgo de intoxicación al consumirla se multiplica. Los patógenos como la salmonella, listeria o E.coli se reproducen con gran facilidad cuando la temperatura es templada o calurosa. Por ello es que cualquier fruta, una vez cortada, debe mantenerse refrigerada. De allí surge el lema La fruta cortada, ¡siempre refrigerada!, propuesto por la Comunidad de Madrid en su página web.

Por lo anterior, no es recomendable consumir una fruta cortada, si esta no se ha mantenida a bajas temperaturas. Y más en el caso de niños menores de 4 años, o adultos con problemas en su sistema inmunológico, quienes son propensos al ataque de los patógenos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *