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Guía práctica para mantener la casa limpia y ordenada sin perder la cabeza

¿Te cansa perder horas limpiando todos los días? ¡No necesitas hacerlo! Sigue los siguientes consejos e invierte tu tiempo en actividades más productivas.

Los quehaceres del hogar nos hacen gastar gran parte de nuestro tiempo diario, especialmente para quienes vivimos con una familia numerosa, niños pequeños o tenemos mascotas. Básicamente ocupa la mitad de las horas útiles que podríamos invertir en cualquier otra área de nuestra vida, por ejemplo: estudiar, trabajar, hacer actividad física, mejorar tu vida social, aprender una nueva habilidad, dedicarnos a un pasatiempo nuevo o tan solo disfrutar de un rato de ocio viendo una serie que está en fila desde hace meses.

Y sí, la limpieza en casa es necesaria y obligatoria, pero para nadie es un secreto que ¡Son realmente agotadoras! Y nos dejan sin tiempo libre para relajarnos o sentirnos realizados/as. Tal parece que la casa nunca parece limpia en su totalidad y que esto jamás cambiará, pero no tiene porqué ser de esta forma siempre.

La manera adecuada de mantener el hogar limpio y ordenado todos los días se resume en aprender a gestionar la lista de tareas, evitar que se acumule la suciedad y el desorden y organizarte en cuestión a los minutos que quieres gastar en ello. Sigue leyendo y conoce cuáles son los mejores hábitos para conservar limpia la casa sin gastar toda tu energía en el proceso.

¿Cómo mantener la casa limpia y ordenada diariamente?

Las jornadas de limpieza, por más arduas que sean, nunca terminan ¡Siempre habrá algo qué limpiar! Por eso, es esencial evitar estos agotadores maratones y organizarse en función a las horas disponibles y la energía física para que no se convierta en una carga tan pesada y se vea impecable en un plis-plas. No es tan complicado como parece, recuerda que la óptima higiene es importante y no tiene que causar frustración ni estrés desmedido.

rutina limpieza

Estas son algunas recomendaciones para hacer que la rutina diaria de limpieza no sea tormentosa y no se te vaya la vida con una escoba, bayeta o la fregona en la mano ¡Presta atención! También puede interesarte: Los 9 sitios que menos limpia la gente en su casa

Crea una rutina propia

Establece un plan de limpieza para tener un control de lo que harás durante el día, de esta manera no limpiarás lo mismo diariamente y tendrás todo en orden cuando las ganas no estén de tu lado y será más fácil crear hábitos sostenibles en el tiempo. Lo ideal es gastar 30 minutos o una hora como máximo tratando de limpiar las zonas que más lo requieren como el baño, la cocina, los suelos, el polvo y, si tienes mascotas, el sitio donde hacen sus necesidades. Si te gustaría optimizar tu tiempo y tus actividades, es conveniente que le eches un vistazo a la lista de errores que cometes al limpiar que te hacen perder dinero, tiempo y energía.

Divide las tareas por días

Esto va de la mano con establecer una rutina, es decir, dedica cada día de la semana a una labor en específico. Lunes a la cocina, martes al polvo, miércoles a los baños, jueves a las habitaciones, viernes a lavar ropa, y fines de semana suelos y polvo. Una vez al mes dedícate a las faenas más esforzadas como las ventanas, las juntas, la lavadora y así alternativamente, ¿Qué tal?

Al levantarte, tiende la cama

este es un paso vital en la rutina para mantener la casa limpia, ya que este es el momento del día perfecto para hacer esta tarea. Y es que, aunque no lo creas, y a pesar de que todo esté impecable, no arreglar la cama le da un aspecto desordenado a la habitación. Con tan solo realizar esta acción lucirá más limpio y bajo control.

Saca la basura por la mañana

No esperes a que se haga de noche para recoger la basura de tu casa. Hazlo cada día a media mañana cuando tienes suficiente energía para evitar posponerlo y reducir la acumulación de residuos, olores molestos y las desagradables moscas.

Inspecciona el baño todos los días

Es esencial repasar el sanitario para prevenir proliferación de bacterias y hedor, en especial el inodoro y el lavabo. Lo adecuado es hacerlo al despertar y lavar tus dientes o tomar una ducha para ahorrar tiempo el resto del día. Bastará con tener siempre a la mano un recipiente con lejía, una bayeta para pasar por las superficies, una escobilla para frotar el fondo del WC y una escoba para cepillar el suelo de la ducha. ¡Tu yo del futuro lo agradecerá!

Cocina y lava inmediatamente los platos

Mientras el arroz o el espagueti se cuece, o el horno caliente los alimentos puedes recoger y fregar lo que vas utilizando. Así combates el espíritu procrastinador que aparece justo después de comer (que sí, a todos nos pasa).

Aun así, es frecuente que después de comer la pereza ataque no nos deje movernos, pero con un esfuerzo pequeño esto no es un reto imposible. Es recomendable simplificar recogiendo la mesa, fregando los platos, limpiando la estufa y las encimeras inmediatamente después de terminar de desayunar, almorzar o cenar, así te ahorrarás trabajo el día que lleves a cabo la maratón de limpieza y evitará que la grasa se reseque y cueste el triple arrancarla.

¿Has salido de paseo? ¡Guarda cada cosa en su lugar!

El bolso, la cazadora, el gorro e incluso los zapatos, no lo dejes para después y déjalos donde van, pues lo más probable es que postergue por el cansancio y las energías agotadas, haciendo que se amontone en la lista de objetos regados en diferentes rincones de la casa.

Usa productos específicos

No es necesario comprar y gastar cientos de euros en un montón de botes de productos de limpieza, sino adquirir unos que cumplan su función eficazmente y te permitan ahorrar tiempo valioso. Un ejemplo de ellos es la piedra blanca para la estufa, los azulejos o suciedad excesiva, la lejía para desinfectar, el amoníaco para desmanchar, el limpiacristales (ya sabemos para que funciona) y así sucesivamente.

Limpia la suciedad de los zapatos

En el calzado se aloja un sinfín de residuos y mugre obtenida de la calle, lo cual trae más suciedad al hogar. Por eso, al llegar a casa, quítatelos, sacúdelos y déjalos en el recibidor.

No te olvides del refrigerador

Este es uno de los grandes olvidados a la hora de limpiar el hogar y una de las partes donde más se derraman líquidos, se cae comida y se alojan restos de frutas y verduras. No hay manera de escapar de esta tarea, así que no estés nervioso/a y ponte manos a la obra al menos una vez al mes al mantenimiento de la nevera. Empieza sacando todo y tirando lo que huela mal, lo caducado, luego, pasa un trapo empapado en desinfectante sobre todas las superficies. Finalmente, organiza todo y deja a la mano lo que usas con mayor frecuencia.

Otra técnica muy usada es colocar papel en los cajones y estantes del refrigerador. Así, de ensuciarse, solo tendrías que cambiar el papel sin necesidad de limpiar a profundidad.

Barre o aspira el suelo

No esperes a que la mugre sea sumamente visible para darle un repaso a los suelos y recoger el polvo, pelusas y sucios. De ser posible, elige la aspiradora, puesto que levanta menos polvo y no se ensucian excesivamente los muebles alrededor.

¡Ventila cada que puedas!

¿Tu casa huele a “cerrado”? Probablemente sea por la falta de ventilación y la antigüedad de los muebles. Por eso, ventila regularmente abriendo las ventanas para que se renueve el aire dentro de la habitación y su olor sea más agradable.

Recuerda que mantener tu hogar limpio y libre de desorden evitará distracciones, ansiedad y estrés al ver todo desorganizado. Aprende nuevos hábitos, gestiona y divide las tareas y disfruta de la paz de tu refugio con cada cosa en su sitio y un olor que demuestra aseo e higiene en el punto exacto. ¡Y goza de tu tiempo como quieras!

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