Cómo perder grasa y ganar músculo gracias a la vitamina D

Cómo perder grasa y ganar músculo gracias a la vitamina D

Bajar de peso y aumentar la musculatura no es una tarea fácil para la mayoría de las personas que lo intentan. Y es que estudios revelan que realizar dietas, visitar el gimnasio y practicar cardio fallan en dicho propósito, si hay un déficit en el nivel de vitaminas presentes en la  sangre. A continuación te indicamos cómo perder grasa y ganar músculo gracias a la vitamina D, siguiendo una alimentación adecuada.

Para perder peso y mejorar la musculatura, el ejercicio debe ser complementado con una ingesta  adecuada de nutrientes. Y esto no se refiere a consumir menos cantidad de comida, sino a modificar los hábitos alimenticios. Es necesaria una alimentación sana y balanceada, basada principalmente en el consumo de una cantidad adecuada de frutas y verduras, principal fuente de minerales y vitaminas.

En particular, la vitamina D es indispensable en el organismo, para que este pueda disminuir el peso corporal y ganar masa en la musculatura. Mediante una dieta adecuada se puede lograr la cantidad de vitamina requerida por el organismo, que es de al menos 30 nanogramos por mililitro (ng/mi) de sangre.  Menos de 20 ng/ml de vitamina D en la sangre dificulta que el cuerpo pueda consumir la grasa acumulada, y sustituirla por masa muscular.

Cómo perder grasa y ganar músculo gracias a la vitamina D

Es oportuno conocer que la vitamina D también es llamada la vitamina del sol, debido a que el cuerpo necesita de los rayos solares para absorber dicho nutriente. Por ello, además de una adecuada alimentación,  es necesario exponer la piel de rostro y brazos al sol por un lapso de unos 15 minutos interdiario. Ello tomando las medidas adecuadas para proteger las zonas donde la piel es resulta muy sensible a la exposición solar.

Respecto a la alimentación, hay que consumir alimentos ricos en vitamina D y en sus sustancias precursoras, entre los que se encuentran:

  • Leche y productos lácteos, tales como los quesos y el yogur.
  • Cereales fortificados.
  • Hígado vacuno.
  • Pescados de carne azul (salmón, atún y sardina)
  • Aguacate.
  • Setas.

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